Gestión Territorial
Diccionario Territorial
Creado por
Administrador Proterritorios
0008-12-13
Última edición
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Gestión territorial corresponde a una nueva generación de políticas públicas que se basan en estrategias focalizadas en recortes espaciales para intervenciones basadas en modelos de ordenamiento territorial, articulación y coordinación de políticas sectoriales en espacios territoriales y negociación y construcción de pactos y acciones consensuadas
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Código UBC : dic259910

La noción de Territorio que preside las políticas públicas lleva a tener presente que éstas intervendrán sobre un conjunto de actores y organizaciones (empresas, instituciones, asociaciones, poderes públicos, locales, otros); unos elementos materiales (empresas, infraestructura, equipamiento) y unas condiciones inmateriales, como el saber hacer, las formas seculares de organización y las pautas de comportamiento colectivo. El Desarrollo Territorial concebido integralmente exige considerar simultáneamente tales aspectos, entendiendo que lo que se gestiona son las relaciones de la sociedad con el Territorio.

Movilizar los componentes del Territorio de manera que éste se constituya en la práctica en el ámbito que posibilita la interacción y Articulación de los diversos actores sociales, económicos y organizaciones institucionales alrededor de propósitos compartidos, exige ir más allá del diseño, programación y la administración de acciones de las política se incorporar igualmente estrategias e instrumentos que viabilicen las transformaciones requeridas.

La gestión del Desarrollo Territorial es “el conjunto de arreglos y acciones que generan la capacidad para atender las necesidades de desarrollo de un espacio geográfico determinado, a través de arreglos institucionales (Territorios) que: (i) garanticen gobernabilidad a las intervenciones realizadas por un conjunto de políticas públicas que concurren en él (Articulación de políticas), (ii) promuevan la correspondencia de la responsabilidad de cada nivel territorial (local, regional, nacional, internacional, global), a la naturaleza y nivel geográfico (escala) de los problemas y desafíos del desarrollo, (Descentralización - globalización), (iii) movilicen las energías sociales, organizaciones, agentes y actores en modelos de corresponsabilidad y cogestión público - privada, basada en negociación del conflicto y acuerdos, pactos y compromisos (Participación).

La gestión del Desarrollo Territorial se caracteriza por la definición y concertación de objetivos y medios para alcanzarlos procurando vincular a los principales actores del desarrollo. Las políticas públicas tienen como principal función garantizar que los habitantes de las diversas zonas que componen los ámbitos de gobierno logren disfrutar de adecuadas condiciones de vida, en términos de desarrollo humano sustentable, haciendo uso eficiente y eficaz de los recurso públicos, consiguiendo además vincular y potenciar las iniciativas y recursos privados en función de propósitos compartidos con perspectiva de largo plazo. Así será posible alcanzar un desarrollo sustentable.

El desarrollo es una propiedad emergente de los Territorios, es decir se consigue en la medida que los actores e instituciones locales y regionales se organicen y constituyan en artífices de su presente y futuro. Por lo tanto, para que las políticas logren suscitar desarrollo necesitan contemplar los elementos requeridos para gestionar procesos que propicien interrelaciones, complementariedades, autonomía, acuerdos y concertaciones alrededor de objetivos y estrategias que consideren no solo los déficits y la demandas actuales sino también los requerimientos de las futuras generaciones, incorporando estrategias anticipatorias.

En este sentido, el concepto de “propiedad emergente” sugiere que al optar por el Territorio se generan un conjunto de interacciones que generan un plus, una sinergia que justifica este enfoque (las propiedades del todo generado son mayores que la suma de las propiedades individuales de los elementos que conforman el sistema). ¿En que se basa esta sinergia? Por un lado, la interacción entre actores mejora la coordinación; por otro, lo territorial supone una mejor calidad de las decisiones, pues los actores locales están más cerca de los problemas reales y de las oportunidades.

Es necesario, por tanto, poner énfasis en la movilización de los factores endógenos del desarrollo, de manera que la gestión del desarrollo logre consolidar y/o crear condiciones de autodesarrollo, de aprovechamiento de las oportunidades externas, reduciendo a la vez la dependencia de factores que escapan al control local: la naturaleza endógena del Desarrollo Territorial, implica que las políticas deben plantear la forma como reconocen y buscan movilizar los recursos propios de cada Territorio, sus potencialidades, aprovechando además las oportunidades del contexto externo. Se trata de desencadenar procesos de desarrollo de abajo – arriba, contribuyendo a generar capacidades de autodesarrollo de manera que se potencien los recursos locales y estos a la vez se asocien con los recursos disponibles en el entorno regional. Esto implica necesariamente que las políticas deben tener un auténtico carácter descentralizado y disponer de mecanismos de coordinación vertical entre los diferentes niveles de gobierno y horizontal entre organismos públicos, privados y organizaciones sociales (pactos territoriales).

La Gestión Territorial es un tema de relativa complejidad, pues ella tiene un sentido amplio de decisión y ejecución de procesos con objetivos definidos por decisiones (colectivas, consensuales, individuales, impositivas) y realizadas por agentes (instituciones, organizaciones, entidades, actores), según reglas definidas por las posiciones de poder. La gestión pública estatal trabaja con normas y procedimientos legalmente instituidos, en tanto que la gestión pública no estatal trabaja con normas y procedimientos socialmente instituidos. Los primeros ejercen el poder mediante la aplicación de las leyes, reglamentos y contratos, en tanto que los segundos ejercen el poder según acuerdos, reglas de conducta y costumbres. El poder, de hecho, pertenece a quién tiene las posibilidades de determinar las “reglas del juego”.

La gestión del Desarrollo Territorial se refiere a las iniciativas o acciones que expresan la capacidad de una sociedad organizada territorialmente, para liderar y coordinar los asuntos clave para alcanzar objetivos y metas de desarrollo, con visión de largo plazo, a partir del compromiso conjunto y cooperativo de los atores sociales, económicos e institucionales. Dallabrida (2007), al referirse a la Gestión Territorial, considera los diferentes procesos de toma de decisión de los actores sociales, económicos e institucionales de un determinado ámbito espacial, sobre la apropiación y el uso de los Territorios.

La perspectiva de gestión del desarrollo que contienen las políticas públicas llevará a identificar los elementos que determinan las posibilidades que tienen los arreglos institucionales y las estrategias e instrumentos para transformar las condiciones de desarrollo, creando espacios de concertación y de movilización para construir el futuro territorial.

Esferas territoriales

Las políticas con Enfoque territorial deben ser analizadas desde tres perspectivas complementarias que definen su marco de gestión. La esfera política que determina nuevos escenarios de distribución de poder de decisión, la esfera administrativa que implica componentes de carácter institucional operativo de gestión y ejecución, y una dimensión técnica referida a las herramientas e instrumentos de aplicación.

Esfera técnica

A la esfera técnica corresponden los componentes instrumentales para la planeación del desarrollo en los Territorios. Este campo ha avanzado en forma significativa con la introducción de herramientas de diagnóstico, diseño de estrategias, prospectiva y evaluación de gestión, resultados e impactos de las políticas con Enfoque territorial.

La planeación estratégica territorial se abre paso como una forma de ver la Integralidad del Territorio, con expresión espacial, que posibilita la comprensión de las complejas relaciones que las diversas dimensiones del desarrollo tienen en espacios específicos de intervención pública. Modelos geográficos de interpretación de la realidad territorial, la aplicación de modelos de complejidad, los enfoques sistémicos, son algunas de las técnicas que se han difundido ampliamente. Los Planes Territoriales de Largo Plazo, en los ámbitos locales, rurales, urbanos o regionales, se han ido convirtiendo en procesos institucionales formales con un amplio reconocimiento por parte de las autoridades públicas.

Una de las características novedosas de los modelos de Planeación territorial, que suman a los procesos de focalización y diferenciación propios de la planeación sectorial, radica en su capacidad para concebir proyectos estratégicos integrales y multisectoriales con cobertura territorial. Este tipo de proyectos favorece la identificación y valoración de las inversiones en bienes públicos de carácter general, lo cual ha demostrado una mayor capacidad de irrigación de los beneficios e impactos de las políticas y la inversión pública.

Sin duda, el mayor desafío que enfrentan estos esquemas modernos de planeación se centra en la importancia y en el tratamiento de la información. Sin excepción, se advierten en todos los países esfuerzos por avanzar en la producción, disponibilidad y uso de información con niveles territoriales de desagregación, que han de permitir la aplicación de técnicas más sofisticadas y adecuadas de análisis de los Territorios, de formulación, gestión y ejecución de programas y proyectos y la introducción de modelos de evaluación y de control social.